Capítulo #28: Enfoque
El Arte de Decir que NO
Cuando viajamos a la India en noviembre del 2024 me enamoré de las caléndulas. Cuando llegamos a la boda estaban en cada esquina, alegrando cada espacio. Su naranja brillante me llamó la atención de inmediato, porque ese mismo día yo llevaba un sari exactamente de su mismo color.
No fuimos a la India a descansar. Pasamos decenas de horas en aviones, dormimos poco, bailamos mucho y borré todas las redes de mi celular. Venía de trabajar duro, me sentía satisfecha. Estuve tan presente que tuve la sensación de haber vivido varias vidas en unos cuantos días. Regresé sin haber “descansado”, pero recargada. En armonía y con ganas de crear.
Aprendí que la caléndula no es una flor que se usa para decorar espacios. Se usa para activarlos y para señalar que algo importante está ocurriendo dentro del lugar. Es una flor que marca los umbrales, comienzos y finales. Están presentes en templos, altares, festivales, bodas y funerales, en puertas y entradas, como guardianes de lugares. No solo adornan; protegen y guían. La caléndula marca límites, ahuyenta energías negativas y delimita una intención limpia. En México se utilizan para guiar a las almas de regreso a casa. La caléndula se usa como amuleto mientras simboliza la luz del sol, la energía vital y la alegría. Es una flor que no pasa desapercibida.
Regresé de la India con un enfoque inquebrantable que no había sentido jamás. Apenas aterricé tomé la decisión de que el 2025 era un año para estar enfocada sólo en lo esencial.


La palabra “enfoque” viene del latín “focus”, significa el hogar, el fogón, el lugar donde arde el fuego. No es “foco” de objetivo. El fuego no se persigue, se cuida. Perder el enfoque no es solo distraerse: es abandonar el centro. Es dejar que la leña se moje, que el calor se diluya y que el hogar se enfríe. No ocurre de golpe. Ocurre por descuido. El enfoque no viene de la inspiración ni la motivación ni de pensar más fuerte. Viene de remover todo lo que interrumpe su fuerza. Hay que delimitar con disciplina para no dispersar su energía.
El fuego bien cuidado quema lo innecesario. No tolera lo tibio. En mi año del enfoque aprendí que dudar cansa más que la velocidad. La claridad no pasa por accidente, se forja, se defiende y se moldea con pura tenacidad.
En los últimos años algo cambió. Tuve que mirarme al espejo y ser honesta conmigo misma. Tenía un pie queriendo arriesgar y otro queriendo seguridad total. Estaba saliendo de unos años pesados y tristes, en los que había resentido lo difícil que había sido el camino.
Había caído en la trampa. Empecé a pensar que tenía derecho a facilidad y a hacerme para atrás mientras pido que el universo me entregue más. Estaba evadiendo algunas decisiones difíciles que ya sabía que tenía que tomar. Me estaba resistiendo al desorden que viene con el crecimiento y la velocidad. Estaba asumiendo que la armonía viene de descansar más. Quería seguir creyendo que podía tener múltiples prioridades, queriendo estar en todo lado, pero ver los resultados que sólo el enfoque puede crear. Me estaba resistiendo al peso de la responsabilidad. Tenía terror a aceptar cuánto me importa lo que hago y lo mucho que quiero lograr.
En ese viaje a la India mi alma me lo enseñó todo claro. Estaba titubeando con entregar partes de mi vida que mi sueño requería.
En ese viaje decidí no resistirme más a lo que venía. Apareció algo distinto: ganas de entregar todo lo que tenía. Exigirme más dejó de sentirse como una obligación. Se convirtió en auto-respeto. Claridad. Una urgencia limpia.
El 2025 fue mi año de una cosa difícil al día. Re-programé mi capacidad para reconocer mis avances diarios. Dejé de confundir estar ocupada con ser efectiva. Dejé de entretener quejas inmaduras sobre el trabajo duro y la disciplina. Pasé un año enfocada en mejorar la calidad de todo lo que hacía.
Finalmente pude ver el regalo tan grande que la presión ha sido en mi vida. Hay cosas que no se sanan yendo lento y haciendo menos. Hay cosas que solo sanan creando, sirviendo y creciendo. Menos esfuerzo no siempre es bienestar.
Ya no voy a pretender que “no hay apuro”. El enfoque nos recuerda que la urgencia es sagrada como instinto. Yo sé cómo se siente tener el alma congelada, apagada, diluida. Nunca me quemó mi ambición, se apagó mi fuego por que lo dividí entre prioridades que nunca fueron mías.
Resulta que el enfoque es nuestro estado natural cuando removemos todo lo que le distrae y le nubla. Se requiere de disciplina. Solo se logra diciendo que NO incesantemente día a día. Empieza por lo que remueves, nunca se define por lo que agregas. Si lo eliges todos los días, el enfoque se convierte en amuleto de la suerte porque abre la vía.
Uno de esos días me encontré con el documental The Defiant Ones. Y como sucede con la historias que llegan en el momento justo, hubo una escena que llegó como revelación tardía. Jimmy Iovine (cofundador de Beats con Dr. Dre), hablaba de velocidad, no como un capricho del ego, si no como una temporada inevitable de la vida. Hay temporadas en las que no basta con caminar, hay que galopar. Habló de los caballos de carrera, que para correr llevan puestos anteojeras.
El caballo avanza con esa fuerza primitiva porque está completamente entregado a su dirección elegida. Si mira a los lados, se desorienta. Si se compara, se olvida de a dónde iba.


¿Cuántas veces he frenado antes de tiempo sólo por miedo a la velocidad? Tal vez no confiaba en mi capacidad para saber parar. ¿De qué soy capaz si dejo de comparar, de explicar, de querer pertenecer en todo lado?
Empezamos a diseñar un journal naranja luminoso con la palabra enfoque a finales de verano. Quería incluir amuletos de herraduras, flechas y aludir al contraste y movimiento. No tenía idea de que el 2026 era el año del caballo. Tampoco imaginaba que el lanzamiento previsto para noviembre tendría que moverse a enero por retrasos fuera de nuestras manos.
Contacté a expertos en terapias con caballos. Quería entenderlos y aprender más sobre su lenguaje secreto. Me enseñaron que existen formas de inspirarlos a moverse, a correr, a seguirte, sin castigos ni chantajes. “La técnica que vas a aprender es lo contrario a forzar las riendas de la vida”, me dijo Juanber Bermeo, uno de los referentes en horsemanship en Ecuador. El caballo simboliza el poder de la sensibilidad y al mismo tiempo una fuerza que exige responsabilidad. ¿Puedes moverte rápido sin perderte? ¿Puedes liderar tu fuerza sin encogerte?
Fui a mi primera doma con curiosidad. Ya estaba ahí y no había vuelta atrás. Entré al corral con una yegua llamada Mía. Aprendí que el caballo no responde a órdenes, responde a intenciones. No hay manera de engañarle o mentirle. Si estás dispersa y dividida, se aleja. Si estás presente y alineada, se queda, se acerca y te sigue.
Primero guié a Mía al paso, luego al trote, después al galope. Cada vez más rápido. Yo marcaba el ritmo y ella lo seguía. Incrementaba poco a poco la potencia, el vértigo y la adrenalina.
Juanber me guiaba desde afuera y me dijo que era hora de que me arrodille en el centro del corral mientras Mía galopaba alrededor mío.
Vencí la resistencia y cuando me arrodillé, Mía frenó en seco conmigo. Sin drama, sin resistencia y sin miedo. Inmediatamente se acercó y se quedó a mi lado, quieta, respirando conmigo.
Por primera vez en mi vida entendí lo que realmente significa la armonía. No es solo suavidad, balance ni apatía. Los caballos nos enseñan que la armonía solo existe entre dos extremos.
El caballo se va al extremo del movimiento y después regresa al centro. La armonía no existe sin el contraste del péndulo.


El caballo me mostró que la velocidad no es el problema cuando hay presencia. El peligro no es ir rápido, es estar dispersa. La confusión no viene de andar más, viene de mirar demasiado a los demás. Ese día dejé de asociar armonía con suavidad y la empecé a asociar con integridad. Con estar entera en un mismo lugar.
Este journal se llama ENFOQUE. Tiene vida, potencia, dirección, flechas y líneas claras que delinean.
No hay enfoque sin la disciplina para remover, para saber que entra y que se queda afuera. Cuando el camino está claro, abierto y prendido es delicioso aplastar el acelerador. Cuando dejas de perseguir aplausos y novedad y buscas un avance real.
Cuando encuentras las partes de ti que se hacen para atrás y te das cuenta que titubear desgasta más que caminar. Hacerte chiquita ya no impresiona a nadie, protesta contra la mediocridad. Pretender que no sabes que quieres es una máscara que hay que soltar. Decir que NO abre el camino y te da la energía necesaria para despegar. No todo tiene que fluir para ser tuyo. Hay cimas que se ganan solo con tenacidad. La vida no espera. Esto no es un ensayo. No siempre hay otra oportunidad.
Vivir a medias desgasta el alma más que vivir con intensidad. Cuando cuidas tu dirección, la suerte deja de ser azar. Se convierte en hábito. En amuleto. En ritual.
ENFOQUE es dejar de disculparte por tu instinto, por tu urgencia, por ser irracional. Tu energía vital no se puede descuidar.
Mejor decide hacer que las cosas pasen y dejar huella real.
En el 2026 corres entera porque sabes exactamente a dónde vas.





estoy así: 👁️👄👁️ 🧡 🥹 y apenas llevo dos tres parrafos jaja me encantaaaaaa
Gracias, simplemente gracias.
El enfoque es poderoso, pero con disciplina, es absolutamente mejorable.
¡Feliz 2026!